martes, 22 de noviembre de 2011

Atardecer


Por lo regular me quedo quieto y callado cuando miro el ocaso

En lo más alto de aquel cerro, que ahora siento tan lejano

Pero esta vez no, me he decidido apostar mis días

Apostar que la próxima vez que vaya a mi encuentro

Con el crepúsculo de aquel paisaje, estarás tú

No me quejo de compartir sólo con mi sombra, que desaparecerá

Cuando termine esta inevitable despedida del sol

Pero ahora quiero que estés ahí, que nuestras sombras

Desaparezcas una junta la otra al igual que la luz del día

Mi apuesta va más allá de un simple encuentro con el atardecer

Pongo sobre la mesa nuestro tiempo juntos…

Sí, este sujeto que habla y escupe tanto sobre el vivir ahora

Ha venido a jugársela con la vida, no por simple diversión

Sino porque cree que ese atardecer nos alcanzara a nosotros

Y no viceversa, porque siente en cada célula de su ser que

Nuestros momentos juntos, no terminan en el adiós

Que van aun más allá de estas cuatro paredes blancas

Y de nuestros besos que detienen el tiempo…

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