Por lo regular me quedo
quieto y callado cuando miro el ocaso
En lo más alto de aquel cerro,
que ahora siento tan lejano
Pero esta vez no, me he decidido
apostar mis días
Apostar que la próxima vez
que vaya a mi encuentro
Con el crepúsculo de aquel
paisaje, estarás tú
No me quejo de compartir
sólo con mi sombra, que desaparecerá
Cuando termine esta inevitable
despedida del sol
Pero ahora quiero que estés
ahí, que nuestras sombras
Desaparezcas una junta la
otra al igual que la luz del día
Mi apuesta va más allá de
un simple encuentro con el atardecer
Pongo sobre la mesa nuestro
tiempo juntos…
Sí, este sujeto que
habla y escupe tanto sobre el vivir ahora
Ha venido a jugársela con
la vida, no por simple diversión
Sino porque cree que ese
atardecer nos alcanzara a nosotros
Y no viceversa, porque siente
en cada célula de su ser que
Nuestros momentos juntos,
no terminan en el adiós
Que van aun más allá de estas
cuatro paredes blancas
Y de nuestros besos que detienen
el tiempo…
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