Ayer
recordé tu cuerpo, aquel que
se
corre entre mis manos como el viento
Recorrí
cada centrimento de tu piel morena
caliente,
suave como el agua pero fuerte
como
las olas
Sobre
todo tu espalda
electricidad
que atraviesa mi palma hasta
mi
cerebro
y
me deja dichoso, indefenso, completo
Y
luego tus manos
tan
perfectas como la energía del universo
no
me dejan regresar al mundo terrenal
Y
aquí me quedo, entre tu sonrisa etérea
y
mis ojos sin descanso…
Entre
mis fantasmas y tus sombras
que
no alcanzo
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