Con los nudillos mordidos y entre caras
desconocidas
Decido ser un
peregrino… decido ser el que anda y anda
pero que sabe a dónde va y que ese lugar mostrará lo que
soy
Ahora reconozco mi luz y mi condena, una condena que ha
sido
marcada con tinta y trozos de árboles muertos
Dejemos al turismo; la cobardía, las pocas ganas y la
vida a medias
Con el reproche que esconden mis ojos, acaricio tu figura
de musa
para dejar caer mis pestañas… se que habrás de besarme
como aquel
primer encuentro
y entonces te invitare a caminar en un desierto,
que no deja huellas.
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