Ahora me invaden tus: te quiero
Vienen a mí en una fría mañana, en la soledad
De la tarde o a veces por la noche, como si tu misión
Fuera que no deje de pensarte, que recuerde tu
Figura de mujer, que la anhele y me pierda
Me subo los pantalones como acostumbro y recuerdo
Que pudiste haber estado ahí… diciéndome: “súbete el pantalón
Estas enseñando todo” tus palabras, nunca vanas, siempre las espero
Tus te quiero… son más que simples palabras que se lleva el viento
Esta mañana pude sentirte y saberte viva
Cuando me dijiste: “te quiero”
Y tus brazos rodearon mi cuerpo como si
En ese instante sólo fuera tuyo, y lo soy
Entonces pienso: deberías dedicarme aquel poema de Sabines,
Ya sabes, “te quiero a las diez de la mañana”
Sonrío por dentro, como queriendo que sepas lo que pienso
Me quito el cabello que tapa mis ojos y me doy
Cuenta de que ahora, sólo eres tú la que se marcha
Disminuyo mis pasos insistentes y como si lo supieras
Sólo avanzas un paso más y te quedas parada frente a mi
Para que comencemos la tan despreciada y eterna despedida
Nos abrazamos, nos besamos la mejilla, me cae otro te quiero…
Como agua fría para despertar de mi letargo
Me doy cuenta de que ya no estarás, que pronto pasaras a ser
El pasado en este día y mi presente es esta incrédula soledad que no me tranquiliza
Te detienes como si desearas que yo digiera algo más, que hiciera algo fuera de lo común,
Pero no hago nada, tan sólo pienso en la palabra que podría detenerte
Pero sin darme cuenta ya nos hemos alejado, pero sin aun darnos la media vuelta
Continuamos viéndonos, para atrapar esa imagen ultima…
Me decido, me apresuro a tu encuentro y nos abrazamos como dos
Enamorados, que no están juntos.
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